¡bien ahí!

Sanjuanina for export: de Reina a jugadora profesional de fútbol en otro país

La joven que supo representar a Zonda en el 2016, Yenhy Tortoza, cruzó la cordillera para cumplir su sueño de jugar al fútbol en primer nivel y ponerse la misma camiseta que usó un ídolo del fútbol argentino.
martes, 13 de agosto de 2019 · 16:36

Aunque sus dotes futboleros no son una novedad, pues este mismo medio contó su historia con el fútbol que inició cuando era apenas una niña, lo que sí es una sorpresa es que la ex Reina de Zonda Yenhy Tortoza se convirtió en la primera jugadora sanjuanina en jugar a nivel profesional y encima lo hace fuera del país, en un equipo chileno que ya la presentó como el nuevo refuerzo de la temporada con bombos y platillos. 

De bajo perfil y con la simpleza que la caracteriza, la joven que se coronó soberana en 2016 y representó a su departamento en la Fiesta Nacional del Sol cruzó la cordillera y cumplió su sueño de jugar al fútbol en en un primer nivel, por lo que se mostró emocionada por el presente que le toca vivir. Con los colores aurinegros, la belleza sanjuanina se pone la camiseta del Deportivo Arturo Fernández Vial de Concepción, provincia situada al sur de Chile. 

"Es un club con mucha historia y tiene una hinchada que da qué hablar", dice la deportista sobre la escuadra que hoy milita en la Segunda División del fútbol chileno. Aunque en la actualidad el equipo más representativo no pertenezca a la elite, a diferencia del femenino que sí participa de Primera, es una institución conocida en la que jugó un ídolo del fútbol argentino, campeón del mundo en 1978. Mario Alberto Kempes fue figura y se transformó en uno de los referentes del Inmortal. 

El campeón del mundo, Mario Alberto Kempes con la 10 aurinegra

La sanjuanina que juega de defensora y volante central llegó al club con sede a 6 horas de distancia de Santiago, luego de que el entrenador pusiera los ojos en ella por sus cualidades dentro del campo de juego. "Gracias a Dios se dieron las cosas, el DT estaba buscando en mi puesto y me vio entrenar una vez y me dijo quedate no te vayas, mañana te presento como refuerzo oficial", cuenta. 

Hace casi un año que vive en el país trasandino, hasta donde fue para jugar en Primera pues allí el fútbol femenino es profesional. No fue fácil al principio y reconoce que tampoco lo será a partir de ahora, tras lo conseguido. Proveniente de una ciudad pequeña como lo es el departamento zondino, irse lejos de su familia para vivir en la capital de otro país resultó todo un sacrificio para ella. Sin embargo, se antepuso al reto obtuvo su merecido rédito.      

"Al principio me costó mucho. Extrañaba bastante, pero me familia me apoyó y aguanté. También costó porque Santiago es gran ciudad y yo soy de Zonda, donde todo es más tranquilo de lo común", admite. 

Con la experiencia de haber jugado en otros clubes aunque de manera amateur y con esfuerzo, se ganó un lugar dentro de las consideraciones en un fútbol exigente, tal y como lo describe. "Futbolísticamente también costó la adaptación, es otro ritmo de juego acá. Por eso es necesario hacer un esfuerzo extra", señala.

Recibida como toda una estrella, la nueva central del Inmortal se sorprendió con el cariño que la gente la recibió. Es que si bien el chileno en general la trató bien, asegura que la bienvenida en Concepción fue todavía mejor. "Los hinchas de Fernández Vial son maravillosos, me recibieron muy bien en el estadio, por redes sociales. Me dieron una muy cálida bienvenida. Me brindaron su apoyo desde que llegué. Al igual que mis compañeras y el cuerpo técnico ", comenta. 

Respecto a sus habilidades con la pelota, un tanto vergonzosa para hablar de su talento, explica que sus virtudes están en el sacrificio y la entrega. "Aclaro, no soy crack. Lo mío es esfuerzo y disciplina deportiva. Ahora no alcanza con tener un poco de talento", explica quien se mueve por la zaga central y agrega: "Me refiero a lo del esfuerzo en que hay muy buenas jugadoras acá, y para llegar a ganarte un puesto tenes que ser constante y tener disciplina deportiva, no hay chance de relajarse".  

Desde que tiene memoria, la redonda fue su pasión. Cuando tenía 7 años dio sus primeros pasos en Juventud Zondina, mientras de manera informal jugaba con sus primos y sus vecinos varones. Nunca le importó si era nena y no estaba bien visto. Es que en otras épocas, las diferencias en ese tipo de aspectos estaban bien marcadas y hablar de fútbol femenino profesional era casi un sueño imposible. 

"Empecé a jugar con 5 ó 6 años. Jugaba con mis primos y amigos del barrio. Recuerdo que la primera vez que jugué un partido de verdad fui el cambio por mi hermano que hasta el día de hoy no le gusta el fútbol", confiesa entre risas al mismo tiempo que recuerda: "Siempre fui la única mujer entre todos hombres, de chica. Después me buscaban los DT para jugar los campeonatos de barrio con varones y nunca me importó el qué dirán en ese sentido, siempre perseguí mis sueños".

Luchadora y aguerrida, la futbolista que es fanática de River dice identificarse con uno de los ídolos millonarios del momento, Leo Ponzio, quien juega en la misma posición. También revela que su debilidad es Enzo Pérez, quizás uno -sino el mejor- de los volantes del país. 

Quien pasó por el futsal y también por el once, se calzó las casacas de Trinidad, Independencia, Universidad y de hasta la Selección Sanjuanina no se averguenza de su pasado y lo destaca con orgullo. "Cuando fui reina fue una etapa que yo sabía que era pasajero, si bien fue algo hermoso representar a mi departamento, también sabía que me iba a servir para una salida laboral concreta, darme a conocer en el medio me iba a permitir poder ser una comunicadora social en los medios de San Juan, algo que incluso me pasó y estoy agradecida por ello", expresa.

A tres años de aquella experiencia, su vida hoy es completamente distinta. Del lado del Pacífico, la zondina recién arranca una carrera y el camino se muestra prometedora. Claro, siempre que el trabajo y el coraje la acompañen, el éxito podría encontrarlo a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, con el disfrute de lo que le toca, por él va y hasta conseguirlo seguro no parará.