El día que San Juan se cansó e hizo punta

Doble acción ante la Corte y fuerte envión político ante la parálisis de la Nación hacia las provincias que no le son propias. El vuelo fugaz del obispo Lorenzetti. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 14 de septiembre de 2019 · 10:40

Absolutamente nadie podría imaginar hace 3 años que la relación entre la Nación y la provincia de San Juan terminaría con un doble juicio de esta última en la Corte Suprema por  disputas de fondos.

Así será. Primero una acción colectiva a causa del lanzamiento de medidas del presidente Macri que cualquiera de su tribu política consideraría “populista” pero además consiste en un manotazo a las provincias porque involucra fondos que les pertenece. Y luego una novedad, que encabezará el casillero de las acciones provinciales contra Vialidad Nacional por obras iniciadas a cargo de la Nación, abandonadas y concluidas por los gobiernos provinciales que pecaron de sensibilidad para no frenar trabajos iniciados y no dejar gente en la calle en sus distritos.

Difícil de predecir, por el tono de madurez con que se inició una relación entre dos jurisdicciones alumbradas por diferentes perspectivas políticas: la Nación liderada por Mauricio Macri del PRO, y la provincia liderada por el peronista Sergio Uñac. Pese a esa pertenencia cambiada, un vínculo de diálogo y apertura. Lo normal, en realidad, por loco que parezca.

Ocurrió luego que la realidad hizo estragos. Alejó al presidente y sus ministros de las supervivencias en las provincias más chicas y alejadas, le corrió la perspectiva de las necesidades en los distritos y lo acarreó a renegar de los envíos de fondos, hasta los comprometidos y licitados.  Dejó al gobierno nacional en virtual estado de parálisis en provincias como San Juan.

En el último tramo, encegueció a Macri la estrechez de su caudal electoral y lo llevó a renegar frontalmente de su catálogo completo para lanzarse a la caza del voto perdido con medidas fuera de su credo: la eliminación de Ganancias a trabajadores, del IVA a alimentos, de monotributo. Todo con recursos provinciales.

De aquel vínculo maduro a este doble litigio, buena manera de mostrar cómo la diaria va moldeando las relaciones. También de reflexionar cómo cambian las cosas los años, parafraseando al hermoso tango de Cotursi Como dos extraños.

Nadie en su sano juicio de supervivencia política hubiese siquiera amagado con levantar la voz a un gobierno nacional que irrumpió hace unos años con una potencia inédita. De allí a hoy, esta expresión desvalorizada de la gestión de Macri por sus propias torpezas, en virtual default de su vínculo con la gente y con el propio círculo rojo que lo aupó. Recluido en una notoria debilidad y con su nuevo y modesto horizonte puesto en llegar a término, lo que hasta aconseja no golpearlo frontalmente para no aparecer como victimario o subrayado de golpista.

Ya no asusta a nadie una eventual reprimenda de Macri y su funcionariado, sencillamente porque no le quedan más demonios para invocar. Por eso no pudo frenar a un grupo de provincias afectadas en sus propios tesoros, gobernadores cercados por la defensa del patrimonio a su cargo (los recursos) pero también despiertos a la hora de medir los pesos en la balanza.

En otros tiempos los hubiera conminado sólo con una mirada de reojo, esta vez no alcanzaron los llamados insistentes de ministros y viceministros para evitar una llegada en masa de las provincias a la Corte.

A San Juan llamó García de Luca, la mano derecha de Rogelio Frigerio, el único vínculo vivo de las vinculaciones entre la Nación y las provincias. Demasiado tarde, la cuenta del manotazo de Macri a San Juan por el capítulo populista de sus últimas decisiones superó holgadamente los 10 dígitos (algo así como 1.400.000.000 pesos, resultantes de unos 900 millones  por Ganancias y el resto IVA y monotributo).

Casi una grilla salarial completa en el caso de San Juan, demasiado pesado como para mirar para otro lado, y mucho menos ante la virtual desaparición de articuladores políticos de la Nación, del más mínimo intento de atender el teléfono, dar explicaciones, atenuar el impacto.

Hubo distintos niveles de intensidad entre los gobernadores, desde los más duros en defender sus recursos ante la Corte y otros que abrieron una brecha de espera, pero seguramente terminarán también en la justicia, como Entre Ríos. San Juan optó por atender la queja nacional, pero priorizar los intereses provinciales.

Lo que ocurrió pocas semanas después con el juicio a Vialidad puede cómodamente encuadrar en cualquier compendio de lo insólito: el benefactor debiendo probar sus buenas intenciones. Ocurrió con una deuda documentada de la Nación a la provincia por montos aportados por San Juan ante las ya entonces dificultades financieras de la gestión Macri para continuar con las obras que se comprometió a hacer.

Fueron 2,2 millones de pesos que la Nación firmó en octubre del año pasado y pagaría en 5 cuotas. De ellas, sólo cumplió con 3, lo que dejó un muerto cercano a los 900 millones. Intimación va, respuesta viene, la provincia decidió esta semana ir a la Corte para que resuelva el diferendo. En el caso sanjuanino, el segundo en poco menos de un mes.

Lo increíble es que ahora la Nación argumenta que San Juan no cumplió con todas las instancias del reclamo administrativo y lo obliga a probar su solidaridad. Es decir que luego de un acto de buena fe y sensibilidad, el receptor de esos buenos oficios acude ahora a chicanas en contra de quien le dio la mano. La teoría de la rana y el escorpión: el batracio lo rescató de ahogarse en el agua y el insecto igual lo pico, está en su naturaleza.

Concurren ambos pleitos ante la Corte Suprema, que es la jurisdicción de ingreso para todos los diferendos entre las provincias y el gobierno nacional. Y ocurren coincidentemente a la vista de uno de sus integrantes a la provincia, en busca de reverdecer sus viejos laureles.

Ricardo Lorenzetti, antiguo mandamás hasta la irrupción de Macri y su entronización de Carlos Rosenkrantz, busca respaldo para volver ahora que la taba parece estar nuevamente dando vueltas en el aire. Requiere de apoyo político, y en ese plano no es menor lo que pueda ofrecer un líder como Sergio Uñac.

Ante la llegada de los diferendos a su tribunal, hubo especial atención en que nada pudiese ser interpretado como causal de recusación sino contactos institucionales. El cortista nacional –apodado como el obispo en la diaria porteña- encontró tierra fértil entre sus pares jurisconsultos para desplegar acá sus dotes en la homilía y repartir señales para retomar el timón jurídico nacional aprovechando el trampolín sanjuanino. Lubricar el verbo en desuso.

Uñac lo recibió con deferencia, evitó expresamente mencionar en público o en privado cualquier circunstancia de sus reclamos a la Corte. Y aceleró el sanjuanino en el ejercicio de la primera plana de la agenda nacional, de la que había perdido algo de distancia por sus deberes domésticos.

Ya se había subido a un avión para hacer de local en un tema que desvela al escenario político: la declaración de la emergencia alimentaria fogoneada por la oposición, que tuvo su eslabón más potente la semana anterior con el encuentro de ministros provinciales y especialistas en la materia en la Casa de San Juan y con Uñac sentado en la cabecera.

Lo mismo con la reactivación de la campaña de Alberto Fernández a su regreso de la gira por Europa,  que lo notó retomando las riendas del debate público y focalizando la atención de propios y de extraños: hasta el círculo rojo parece haber posado ya sus ojos definitivamente sobre él, mientras la gestión de Macri se evapora en lo formal y declara un alarmante estado de parálisis hacia las provincia que no le son propias. Como San Juan.