marcha de los paraguas

Una multitud protestó en Hong Kong por la amenaza China

Activistas prodemocracia coparon un gran parque de la excolonia británica. En tanto, Beijing concentra tropas en Shenzen y pone en marcha ejercicios militares.
domingo, 18 de agosto de 2019 · 17:20

Decenas de miles de personas empezaron a desfilar el domingo en Hong Kong en una manifestación "pacífica" para demostrar que el movimiento prodemocracia mantiene su popularidad pese a la creciente violencia y las amenazas de intervención de Pekín.

Para atajar las acusaciones de "terrorismo" del Gobierno central chino, el Frente Civil de Derechos Humanos (FCDH) -organización no violenta responsable de las concentraciones de junio y julio en las que participaron cientos de miles de personas- hizo un llamamiento a una protesta "racional y no violenta".

Bajo una lluvia intensa, decenas de miles de personas se congregaron en el parque Victoria, en el corazón de la isla. Numerosos manifestantes comenzaron entonces a caminar en dirección al barrio de Admiralty, más al oeste, desafiando la prohibición policial de llevar la protesta fuera del parque.

La consigna era, una vez más, denunciar la violencia policial. "La manera en que la policía ha gestionado todo está totalmente fuera de lugar", señaló un manifestante, James Leung, a la AFP.

Otros reconocían un aumento de la violencia entre los contestatarios, que en su versión más radical no dudan en lanzar piedras y cócteles molotov. "Algunos tienen una forma extrema de expresar sus puntos de vista", admitía Ray Cheng, de 30 años.

"Yo estoy en contra de la violencia", explicaba por su parte la señora Wong, de 54 años. "Pero incluso los radicales lo único que hacen es romper cristales, no hacen daño a nadie, mientras que la policía deja heridos", denunció.

La policía aprobó esta manifestación en un gran parque de la excolonia británica, pero prohibió a los manifestantes desfilar por la calles de la ciudad. Este tipo de prohibición fue ignorada casi sistemáticamente por los manifestantes estas últimas semanas, lo que dio lugar a enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Las autoridades justifican su decisión en los actos de violencia cada vez más recurrentes, por ejemplo contra las comisarías. El movimiento de protesta no cede, a pesar de la detención de más de 700 personas en más de dos meses de manifestaciones.

Nacida en junio para rechazar un controvertido proyecto de ley que autorizaba las extradiciones hacia China, la movilización amplió desde entonces sus reivindicaciones para pedir por ejemplo un verdadero sufragio universal, en medio del temor a una creciente intromisión de China.

Se trata de la peor crisis política en la excolonia británica desde su retrocesión a China en 1997. Pekín elevó el tono calificando las acciones más violentas de los manifestantes de "casi terroristas".

Las manifestaciones del sábado comenzaron con una marcha de miles de profesores bajo una lluvia torrencial para apoyar el movimiento prodemocracia, en gran parte impulsado por jóvenes militantes.

Por la tarde, una multitud más grande se dio cita para marchar a Hung Hom y To Kwa Wan, dos barrios portuarios populares frecuentados por turistas chinos del continente.

Algunos manifestantes se dirigieron a las oficinas de la Federación de Sindicatos, una organización pro-Pekín. Allí pintaron grafitis en la fachada del edificio y lo bombardearon con huevos.

"El gobierno aún no respondió a una sola reivindicación e intensificó la presión policial para reprimir la voz del pueblo", declaró a la AFP un manifestante de 25 años que dijo llamarse Mars. "Si no salimos a la calle, nuestro futuro, nuestra próxima generación se enfrentarán a más represión", agregó.

Los activistas prodemocracia puros y duros desafiaron a la policía en el barrio de Mong Kok en los Nuevos Territorios (norte), donde varios enfrentamientos tuvieron lugar en las últimas semanas.

Bloquearon rutas y apuntaron sus rayos láser contra la policía antidisturbios que cargó contra ellos, dispersando a los manifestantes. Al caer la noche, la mayoría de los activistas, clamando que reservaban su energía para la gran marcha del domingo, se retiraron.

En una muestra de la división que existe en la ciudad, miles de simpatizantes del Gobierno también se concentraron el sábado por la tarde en un parque para criticar al movimiento prodemocracia y apoyar a la policía.

"Sus actos no son humanos, se convirtieron en monstruos", deploró Irene Man, una jubilada de 60 años que apoya al gobierno.

Fuente: TN

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