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Una argentina pasó de inmigrante sin papeles a parlamentaria europea

Se trata de Mónica González, nacida en Mataderos y criada en Corrientes, se fue del país por la crisis de 2001; con 43 años, es eurodiputada por el PSOE
domingo, 18 de agosto de 2019 · 11:31

De inmigrante irregular en España a diputada del Parlamento Europeo, donde piensa trabajar en políticas de integración. Ese es el salto que en 20 años dio la vida de Mónica Silvana González, una argentina nacida en el barrio porteño de Mataderos y criada en la ciudad correntina de Esquina, que desde mayo pasado ocupa una banca por el socialismo en Bruselas.

"Yo no sé qué más me puede deparar la vida", dice a LA NACION esta mujer de 43 años, a quien las dos décadas largas de residencia en España no le quitaron del todo el dejo correntino.

No es la primera vez que un argentino se convierte en eurodiputado. Ya lo fueron Pablo Echenique (Podemos) y Gerardo Pisarello (independentismo catalán). Ambos regresaron a Madrid y ocupan hoy bancas en el Congreso español, junto con la hispano-argentina Cayetana Álvarez de Toledo, del Partido Popular (PP).

Pero el perfil de González es distinto. A diferencia de los anteriores, forma parte de la oleada migratoria que dejó la Argentina en la crisis de 2001 e hizo "de todo" para quedarse. "Me busqué la vida como pude, como cualquier otro inmigrante, pasando mil vicisitudes, corriendo detrás de la policía porque estuve mucho tiempo sin papeles".

Tuvo que trabajar "en la economía sumergida, limpiando casas, haciendo de camarera, repartiendo folletos", toda una experiencia que reforzó su compromiso con quienes padecen la desigualdad.

Afirma que sintió discriminación y que por eso la entiende. "El factor es siempre el mismo: te discrimino porque no me gusta cómo sos. Es lo mismo para un gay, para una lesbiana, para un africano inmigrante, para un musulmán, para un negro, para un judío. Yo tuve más o menos suerte por mis rasgos. Pero no hace falta tener ninguna de esas características para defender los derechos para todos".

No llegó a la política de casualidad. "Siempre lo fui", dice. De chica militó "en lo que había" en Corrientes: el Pacto Autonomista. "Era eso o el partido liberal", recuerda, aunque su admiración era para el expresidente español Felipe González. De allí que, al cruzar el Atlántico, se acercara al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Dos figuras marcaron su vida. El fallecido activista de los derechos igualitarios Pedro Zerolo y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

"Fueron años muy interesantes en el PSOE, de apertura hacia lo diverso, en todos los sentidos, incluido el de la inmigración". En ese entonces, el proceso de regularización facilitó la vida a medio millón de inmigrantes, incluida ella misma.

Afincada en su adorada Alcalá de Henares, a pocos minutos de Madrid, su vida pasa ahora a Bruselas, donde trabajará en la Comisión para el Desarrollo y la Cooperación, pero no pierde contacto con la Argentina. Allí viven una de sus dos hijas y buena parte de su familia, a quienes visita al menos tres veces al año.

"Mi vinculación con la Argentina es permanente. Tengo parte de mi corazón allí y el recuerdo de una infancia preciosa, muy de pueblo, con comparsas, chamamé y un guaraní que puedo chapurrear. Cada vez que voy trato de tener agenda también en Buenos Aires y ver en qué se puede dar una mano".

Uno de sus objetivos ahora es lograr apoyo para el Fútbol Club de Esquina. "Es una entidad muy humilde", asegura.

-Cualquiera diría que tu carrera política fue muy rápida.

-No tanto. Son 15 años. No se dio de un día para otro.

-En la Argentina suele ser más lento.

-Fue el momento. El PSOE se abría a la diversidad y gracias a eso personas como yo hoy ocupamos un papel importante en la política nacional y europea.

-¿Cómo ve a la Argentina hoy?

-Creo que pasa por un momento muy complicado. Aunque de cara al exterior se venda muy bien, cuando vas al interior las cosas son muy distintas.

-Usted tuvo las dos experiencias. ¿Cuál es la diferencia entre la actividad política en España y en la Argentina?

-En la Argentina hay más efervescencia social y más mecanismos de participación directa. También veo que no se llega a tener una ideología, sino que se siguen personalismos. No se llega a tener una coherencia ideológica con personalismos. Para eso es necesario una estructura de partidos. Eso es lo que da coherencia.

-¿Cómo es la vida en los partidos españoles?

-Hay estructuras claras en las que uno puede sumarse. Lo otro es que militar no es gratis: se paga una cuota.

-¿Qué opina del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?

-Acá en Europa estamos muy contentos de que se haya podido firmar. Pero el texto aún tiene que ir a los Parlamentos.

Fuente: La Nación

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