Lo que dejó Bajo Fondo

Los extraños objetos que trajo Santaolalla a San Juan

Pocos se percataron del altar que acompañaba al músico. Algunos pensaron que eran instrumentos pequeños que Santaolalla iba a incluir en recital en algún momento. Pero eso nunca pasó. ¿De qué se tratan?
domingo, 20 de octubre de 2019 · 12:27

Fotos: Gabriel Iturrieta

El psicodélico mundo de Bajofondo pasó por San Juan y los espectadores fueron testigos de un evento único para la provincia, ya que fue la primera vez que se presentó el material discográfico “Aura” con el colectivo casi completo de artistas en todo el país. Un disco cargado de sonidos que escapan a la lógica de la banda rioplatense y se sumergen en la exploración del universo sonoro latinoamericano. Decimos casi porque el único que faltó fue el músico nacido en Francia y criado en Uruguay Luciano Supervielle, el cual no pudo asistir por problemas personales según contó en el recital el propio Santaolalla.

El altar está alado del músico.

Además de una noche esplendida donde lo onírico, surrealista y psicodélico del sonido de Bajofondo se fusionó con el tango, el rock, la electrónica y el nuevo contenido poético de la banda; hubo algo que llamó la atención de unos pocos. Otros ni siquiera se percataron.  Y es que el conductor del colectivo musical, productor y ganador de varios premios- incluidos dos Oscars a mejor música otorgado por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood- Gustavo Santaolalla tenía cerca de él una especie de pequeño altar con varios objetos que no se llegaban a ver del todo. Pero cuando uno ponía su interés en tratar de descubrirlos, rápidamente comprendía que se trataba de algo especial.

Estos son los objetos que acompañan a Santaolalla.

Desde que empezó el recital, incluido el receso de 10 minutos y la segunda parte, Gustavo Santaolalla nunca tocó esos objetos, tampoco amagó para utilizarlos en la composición del sonido característico de Bajofondo. Y, a decir verdad, solo una pareja de sanjuaninos se acercó a preguntar cuando terminó el recital. “¿Qué son esas cosas?” preguntaron intrigados, pero nadie supo darles una respuesta en esos momentos.

En las innumerables notas periodística que tiene Bajo Fondo, ninguna habla al respecto del tema, por eso Tiempo de San Juan realizó las averiguaciones pertinentes en el detrás de escena de la banda y pudo determinar que el altar que acompaña a Santaolalla a todas partes es una cábala del músico. Donde hay diferentes objetos que Gustavo supo ir juntando en sus innumerables viajes y así poder definir una especie de amuleto artístico que lo acompaña en cada una de sus presentaciones. En cuanto al significado particular de cada objeto poco se sabe, pero el equipo que lo acompaña en sus giras afirmó que “son muy importantes, incluso hay veces que colocamos primero esas cosas antes que todos los equipos, no se son cosas que se creen” dijo uno de los plomos que sigue al colectivo rioplatense a todas partes.

Para que puedan descifrarlos en casa.

Más allá de su significado particular y el propósito que le asigna Santaolalla a esos objetos, algo es seguro, el músico tiene un gran bagaje cultural y comparte visiones heterogéneas de diferentes culturas. Como las creencias del antiguo Egipto, donde los habitantes que rodeaban al Nilo decían que hay objetos cargados de poderes mágicos que tienen una eficacia protectora y que su uso trae sin dudas grandes beneficios para quienes lo utilizan.  

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