¿Qué pasó con el hijo de Deolinda Correa?

Su hijo vivo es su milagro principal y sin embargo existen versiones diferentes respecto al destino del niño, incluso que murió con ella.Por Viviana Pastor
domingo, 25 de febrero de 2018 · 10:00

Que murió de viejo, que fue criado en Caucete o en La Rioja, que murió poco después que su madre o incluso que murió junto a su madre. También el hijo de Deolinda Correa, Baudilito Bustos según la versión de Lucy Campbell, tiene decenas de versiones en torno a su figura.

Su existencia y destino sigue siendo un misterio, igual que el de su madre, hasta que no existan documentos que acrediten alguna certeza de su vida o de su muerte.

Toda referencia seria nos remite al primer estudio antropológico sobre la Difunta Correa, realizado por Susana Chertudi y Sara Josefina Newbery desde 1968 hasta 1978.

En el libro que resume sus investigaciones, las antropólogas encontraron 13 versiones sobre la leyenda que aseguran que el niño sobrevivió, de ahí su rápida conversión a alma milagrosa. Pero también reflejaron 2 versiones en las que el niño muere con su madre.

La versión N° 27, (Colección de Folclore, Santa Fe, legajo 25) dice que "cuando San Martín organizaba en Mendoza el Ejército de Los Andes, se reclutaban hombres hasta La Rioja; entre éstos figuraba un paisano de apellido Correa. La madre, no pudiendo sobrellevar la ausencia del hijo, dispone seguirlo; pocos días después de la partida de aquél se pone en camino llevando consigo a un niño de pecho. Una noche, en plena travesía, huye la cabalgadura en que viajaba, quedando a pie; triste trance en que se encontraba la mujer, sola, sin conocer las aguadas o vertientes que -aunque raras- las hay entre los cerros y por añadidura en verano. Aún en estas condiciones sigue su camino a pie, no tardando en caer extenuada para luego morir con su hijito, ambos de sed.

Unos arrieros que encontraron los cadáveres, les dieron sepultura en el lugar mismo donde murieron, colocando una tosca cruz. (Vallecito, cerro Pie de Palo, provincia de San Juan)".

La otra versión (N° 16 de Videla) es en la que el niño fue encontrado muerto junto a su madre.  Allí señala que la Difunta Correa "era una mujercita humilde y solitaria que, siguiendo a su marido, mandado preso a la capital por un comisario abusivo  -vaya a saber con qué intenciones-, se lanzó a pie con sus hijitos por la travesía de Valle Fértil a San Juan. En el camino consumieron las provisiones; el charqui y el patay, algunos higos y, lo más grave, el agua. Agotaron las reservas de tunas, cuya carne jugosa engaña la sed; mordieron en vano raíces amargas y la misma tierra. Las fuerzas la abandonaron traspuesta ya la mayor parte del camino, cuando el espejismo dibujaba en la superficie de reseca arena las copas de las primeras alamedas de Caucete. Bajo el sol abrasador encontraron su cadáver; protegía a los pequeños, muertos también con ella, prendidos de sus últimos frescores: sus pechos, su lengua seca".

Los devotos no necesitan leer las 13 versiones que destacan que el hijo de Deolinda sobrevivió y que ella logró el milagro pedido a la Virgen.

Esta es la versión N° 1, copiada por las antropólogas de Ablin y Fredes: "Dicen sus fieles que su muerte fue el primer milagro de Deolinda Correa. Casada y con un hijo, su marido fue hecho prisionero por caudillos rivales que lo llevaron hacia La Rioja. Deolinda toma al niño y resuelve seguir a las tropas. Siempre rodeada por el desierto, atraviesa la campiña del Caucete, medanales y cerrillos. Camina incansablemente, pero a los tres días se encuentra perdida y la sed la atormenta. Busca desesperadamente agua para ella y su hijo. Pero todo es inútil. El cansancio y la sed terminan con ella y muere. Al tiempo, unos viajeros encuentran su cadáver y al niño, que ha logrado sobrevivir alimentándose del pecho de su madre. Ese fue el primer milagro: Deolinda, dice la leyenda, aun muerta siguió dando vida a su hijo. Se agrega que los viajeros la enterraron y recogieron al niño".

 

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