Fin de la serie

Difunta Correa: las donaciones más exóticas

Desde un cuadro en relieve de plata 900 hasta una muñeca japonesa y un perro embalsamado. También los que mandaron los famosos. Esta nota cierra la serie que la tuvo como protagonista. Por Viviana Pastor
lunes, 02 de julio de 2018 · 12:00

Una colección de objetos de casi todo el mundo, que fueron dejados allí por los promesantes de la Difunta Correa, muestran que la devoción no sabe de fronteras. Lo que antes estaba acumulado y desordenado en las capillas, ahora está ordenado y bien expuesto en el Museo de la Fe, en el corazón del paraje. Y lo primero que a uno se le viene a la mente es la cantidad de asombrosas historias de milagros que hay detrás de esos miles de objetos.

Lo mismo que uno imagina cuando observa el millón de placas (si, 1 millón) que están pegadas en todas las paredes de las capillas y que agradecen "el favor recibido".

A lo largo de los años, los objetos donados a la Difunta Correa por sus devotos se multiplicaron por miles. Algunos fueron robados, es parte de la historia de la intervención del lugar durante la última dictadura militar. Otros objetos fueron rematados para reunir fondos, con conocimiento y aceptación por parte de los promesantes.

En el Museo de la Fe, inaugurado en octubre de 2011,  hay desde trajes de la India hasta  muñecas, camiones y algunos objetos bizarros, como un pequeño perro embalsamado, que también tiene su historia.

"Una vez estábamos en la otra habitación y sentíamos llorar a una señora. Era la dueña del perro que lo había traído embalsamado hacía muchos años. La museóloga que armó esto no quería ponerlo, pero yo le dije que sí, por respeto a ese promesante. Cuando la mujer, de más de 70 años, lo vio en la vitrina no lo podía creer y lloraba, me dio las gracias. Hoy es un ícono del museo", contó Daniel Rojas, administrador de la Fundación Vallecito.

 

Un cuadro que replica la obra La Última Cena, de Leonardo Da Vinci, pero realizado en plata 900, domina el pasillo principal del museo. Fue realizado en por un artesano en Portugal y donado por una familia mendocina. La plancha de plata tiene 2,5 centímetros de ancho para darle el relieve necesario al trabajo. Dicen que está valuado en 50.000 dólares.

 

Muñecas donadas casi todas por el mismo promesante, entre las que se destaca una geisha japonesa de porcelana con pelo natural. 

 

Sombreo mexicano que llevó el exjugador  de River Plate Héctor Ártico, el más destacado en la época del '70, equipo de Ángel Labruna.

 

Armas antiguas, del siglo XIX, un lote de trabucos, fusiles, revólveres, los donó un promesante de Mendoza.

 

Otro lote está formado por un cuchillo gorkha de Nepal, con su funda; una katana japonesa y un sable del Ejercito Argentino de 1898.


 

Traje típico de Afganistán. Estaba guardado desde hace décadas y no se sabe quien lo dejó. Está bordado en hilos de oro. Al lado está el vestido de novia de Canadá, llevado por una canadiense que conoció allá su historia, le hizo una promesa a la Difunta y le trajo su vestido de novia.

 

Vitrina de la música donde está la guitarra de Jorge Viña. Hay instrumentos de siglo XIX, violines, acordeones, bandoneón, guitarras, trompetas.

 

Traje típico de Bolivia, donado por la camunidad boliviana que todos los años llega al paraje a bailar a la Virgen, en la Difunta.

 

Vitrina de platería del siglo XIX, con donaciones de más de 130 años, mates con bombillas, alhajeros,

 

Vitrina del gaucho y donaciones a la Difunta, estribos de plata y espuelas, rebenques y facones de plata.

 

En 1898 Flavio Ceballos era comerciante de ganado y una tormenta le hizo perder todas las cabezas. Tenía su parada en el puesto de la Difunta y le prometió construirle una capilla a la Difunta si recuperaba el ganado y así fue. El nieto, Víctor Hugo Ceballos, donó el poncho que llevaba esa noche. La capilla la construyó 30 años después.

 

Vehículos de colección: un Mercedes Benz de 1951 donado por un señor de Córdoba; y un Ford T, donada por un señor de Caucete, de apellido Peleritti.

 

La toalla del último recital de Sandro, la llevó su esposa dos días antes de que muriera el ídolo de miles de argentinas.

 

Los guantes que usó Nicolino Locche cuando se consagró campeón venciendo a Takeshi Fuji, en Tokio, Japón. Rojas cuenta que ya enfermo, Locche llegó hasta la Difunta Correa de quien era muy devoto. Pidió que le alcanzaran los guantes y dijo:  "Qué pesados son", a lo que el administrador le contestó: "Usted los usaba campeón".

 

Los pantalones que usó Carlos Monzón la noche que le ganó el título a Nino Benvenuti, el 7 de noviembre de 1970.

 

La camiseta de Leo Messi que llevó Chiqui Tapia, presidente de la AFA, está en una vitrina especial que piensan ampliar para sumar la de Javier Mascherano.

 

También está la batería del grupo Los Difuntos Correa, chilenos de gran éxito en su país. Discos de oro de la Mona Giménez, entre otros.

 

En la vitrina del deporte esta el cinturón de Leonela Yudica, el buzo de Henry Martin y el de Fabián Flaqué. Están las camisetas que llevaron Marcelo Gallardo, Ramón Díaz, Pato Filliol, Oscar Ruggeri, y los botines de Emmanuel Mas." Todo esto lo dejaron ellos mismo y por eso están adelante y con vista privilegiada", explicó Rojas.

 

Con viejos elementos donados armaron el almacén, "Don Baudilio", que tiene una registradora antigua, heladera de madera, balanzas y otros elementos que la gente va dejando, como sifones y botellas antiguas. Un viaje en el tiempo.

 

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